El senderismo se ha convertido en una herramienta terapéutica valiosa dentro de los programas de rehabilitación psicosocial en salud mental. En el contexto de un centro de rehabilitación, esta práctica ofrece mucho más que un simple ejercicio físico: se transforma en un espacio de encuentro, reflexión y fortalecimiento personal. Los usuarios que participan en actividades de senderismo encuentran en la naturaleza un entorno seguro y estimulante donde pueden reconectar con su cuerpo, sus emociones y su entorno social de una manera significativa.
Durante las salidas, el acto de caminar adquiere un sentido simbólico. Cada paso se convierte en una metáfora del proceso de recuperación, en el que se avanza a diferentes ritmos, se enfrentan obstáculos y se celebra cada pequeño logro. El contacto con el medio natural favorece la disminución de la ansiedad y el estrés, estimula la atención plena y mejora el estado de ánimo, aspectos fundamentales para el bienestar emocional de las personas con trastornos mentales. Además, la actividad física moderada propia del senderismo contribuye a mejorar la salud cardiovascular, la coordinación y la autoestima.
El componente social del senderismo también es esencial. Caminar en grupo fortalece los lazos entre los usuarios, fomenta la cooperación y la comunicación, y promueve la sensación de pertenencia. En muchas ocasiones, estos espacios se convierten en escenarios donde las personas pueden expresarse libremente, compartir experiencias y apoyarse mutuamente sin el peso del estigma asociado a la enfermedad mental. Acompañados por profesionales del centro, como terapeutas ocupacionales o educadores sociales, los usuarios aprenden a gestionar emociones, a establecer metas realistas y a reconocer sus propios avances.
Por otro lado, la planificación y preparación de las salidas de senderismo ofrecen oportunidades para trabajar habilidades de organización, responsabilidad y autonomía. Elegir la ruta, preparar la mochila, prever las necesidades del recorrido o participar en la logística son actividades que refuerzan la confianza y el sentido de competencia personal. De esta manera, la práctica no solo tiene un impacto terapéutico directo, sino que también contribuye a la adquisición de habilidades útiles para la vida cotidiana.
En conjunto, el senderismo en los centros de rehabilitación psicosocial se consolida como una intervención integral que combina los beneficios físicos, psicológicos y sociales. La naturaleza actúa como un escenario terapéutico que invita al movimiento, a la introspección y al vínculo humano. En este sentido, caminar por un sendero no es solo recorrer un paisaje, sino también transitar un proceso de recuperación, empoderamiento y esperanza.
El integrador social grancanario recorre los montes de la Isla con 30 usuarios de salud mental de los Centros de Día de Rehabilitación Psicosocial San Francisco con el programa 'Senderos por la vida'; "les minimiza el grado de ansiedad y los ves sonreír, el impacto es brutal"
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